Secuencia Girlie Inside — 5 emails estilo Antonio G
Objetivo único: que la chica nos siga en Instagram y conecte con Silvia.
Reglas de la secuencia:
- Asuntos en minúscula tipo WhatsApp, con cotilleo o pregunta, sin emojis
- Texto plano. Párrafos de 1-2 líneas máximo
- Una historia, una pequeña verdad, cierre soft a IG
- Cero pitch al programa. Cero “haz clic aquí para comprar”. Cero exclamaciones forzadas
- Firma siempre:
Silvia - P.D. opcional, casi siempre con el verdadero gancho
- De:
Silvia Ortega <hola@silviaortegaperez.com> - Enviar a las 19:30 hora ES — momento de scroll relax
- REGLA SKILL: NO mencionar “IA aplicada al marketing” hasta el email 5. En emails 1-4 referirse al trabajo como “marketing”, “llevarle el marketing”, “mis propios clientes”, “negocios pequeños”. El reveal “era IA” se reserva para el email 5 donde es empoderante (no técnico/expulsor)
Importante — anclajes temporales:
- Como los emails son automatizados, NUNCA decir “hoy te escribo desde X” si X no se puede garantizar
- Usar fórmulas relativas: “estas semanas / a veces / algunas mañanas / la semana pasada”
- Las referencias a Stories deben ser a destacados (permanentes), no a “hoy he subido”
- Silvia vive entre sitios — eso ES la propuesta, no un mes concreto
Pie de página · obligatorio en los 5 emails (compliance + tono Silvia):
—
Te escribo yo, Silvia. No hay equipo detrás, así que si me respondes a este email lo leo y te contesto yo misma.
Si ya no te apetece seguir leyéndome no pasa nada — te entiendo, no te lo tomo mal. Te das de baja aquí: {{unsubscribe_url}}
Silvia Ortega · hola@silviaortegaperez.com · Madrid
En GHL el merge tag suele ser {{unsubscribe_url}} o {{contact.unsubscribe_url}} según versión. Para el email 1 (que va por Resend) ya se gestiona vía header List-Unsubscribe + link en el HTML.
EMAIL 1 — Día 1 (inmediato post-suscripción)
Asunto: ya está, te cuento
Preview: lo que no le he contado a casi nadie
Mira, voy a ir al grano.
Tengo 22 años. Soy de Madrid.
Hace solo 1 año doblaba turnos en Stradivarius los fines de semana y daba clases de baile a niñas entre semana para llegar a fin de mes. Mientras tanto hacía un grado superior de marketing.
Cuando me tocaron las prácticas en una agencia en Madrid centro, lo tuve clarísimo a los 4 meses: yo no quería esa vida.
Cercanías a las 7. Metro lleno hasta arriba. Pedir permiso para ir al baño. Comer un tupper en una sala sin ventanas. Volver a casa a las 8 de la tarde a una cama que ni había hecho.
A los 20 años. Cuarenta años por delante así.
No.
Después me metí en ventas. Y déjame decirte algo: vender es una de las habilidades más poderosas que vas a aprender en tu vida. La recomiendo. De hecho, si la tienes, tienes media batalla ganada.
Pero depender de los proyectos de otros me estaba quemando por dentro. Yo quería algo mío. Quería ser dueña de mi tiempo, no esclava de cuándo entra el siguiente cliente.
Y entonces encontré algo. Algo que en pocos meses iba a cambiarlo todo. Una forma de generar mis propios ingresos cada mes desde donde me apeteciera. Sin cercanías a las 7. Sin pedir permiso. Sin un jefe encima.
Te cuento exactamente qué es en los próximos días.
Justo en ese momento mi pareja me ofreció irme con él a Dubai.
Y yo no paraba de darle vueltas: “necesito que esto funcione antes de irme. necesito dar con la tecla. no quiero ser la chica que se va detrás de su novio”.
Me fui. Pero no como acompañante. Como alguien con un plan.
Empecé desde allí. Sin agencia. Sin equipo. Sin oficina. Yo y el portátil.
Hoy te escribo desde la tranquilidad. Sin reloj. Gestiono mi tiempo, elijo a mis clientes, decido qué proyectos cojo y qué proyectos rechazo. La semana que viene igual estoy en Albania, o en casa de mi madre en Madrid. Algunos meses paso de los 3.000€ sin moverme del sitio que me apetezca en ese momento.
No te lo cuento para presumir.
Te lo cuento porque hace solo 1 año yo estaba exactamente donde igual estás tú ahora. Y nadie me dijo lo único que de verdad necesitaba escuchar:
Que se puede.
Mañana te cuento el día exacto en el que pensé “esto es una locura” y lo hice igual. Y por qué casi no te lo cuento.
Un abrazo,
Silvia
P.D. — En Stories voy enseñando lo que no cabe aquí. El café random del día, el cliente con el que acabo de tener call, la cara que se me queda cuando cierro algo. Si quieres ver el día a día real esto es lo más cerca: instagram.com/silvia.ortegap
—
Te escribo yo, Silvia. No hay equipo detrás, así que si me respondes a este email lo leo y te contesto yo misma.
Si ya no te apetece seguir leyéndome no pasa nada — te entiendo, no te lo tomo mal. Te das de baja aquí: {{unsubscribe_url}}
Silvia Ortega · hola@silviaortegaperez.com · Madrid
EMAIL 2 — Día 2
Asunto: vomité antes de mandarlo
Preview: esto no se lo había contado a nadie
Vale, te lo cuento.
Era octubre. Llevaba 2 meses en Dubai. Un studio diminuto en Al Barsha con vistas a un aparcamiento subterráneo. Me había gastado todos los ahorros de Stradivarius en el vuelo y el primer mes de alquiler.
Tenía exactamente 412€ en la cuenta.
Y un único contacto: una chica de Madrid que llevaba una agencia de viajes pequeñita. Le había escrito por Instagram dos semanas antes. Me había contestado con un “qué interesante, cuéntame más” que me había hecho saltar del sofá. Habíamos hablado por audio una vez. Se llama Joana.
Esa mañana le tenía que mandar la propuesta.
Y antes de darle a enviar tuve que ir al baño a vomitar.
No es exageración. Es literal.
Porque mientras escribía esa propuesta una voz me repetía:
— quién te crees tú — solo tienes 22 años — qué dirás cuando te pregunte por tu experiencia — y si te dice que no — y si te dice que sí y la cagas
Mandé el email igual. Con la boca todavía sabiéndome rara.
Tres horas después me llegó la respuesta:
“Vale. ¿Cuándo empezamos?”
Esa noche lloré en el suelo de mi studio mirando el aparcamiento. Pero del bueno.
¿Qué aprendí ese día?
Que el miedo no se va. Aprietas enviar igual.
A las chicas que se quedan donde están toda la vida no es que les falte capacidad. Ni inteligencia. Ni suerte. Lo que les pasa es que esperan a “sentirse preparadas”. Para mandar el primer mensaje. Para subir el primer reel. Para lanzar la primera idea. Para mover ficha de verdad.
Y ese momento no llega nunca.
Las que sí terminan viviendo como sueñan hacen una cosa simple: aprietan enviar con la boca sabiéndoles rara.
Si te has reconocido en algo de esto, respóndeme. Lo leo yo.
Y si te apetece ver más de cerca el día a día real — cuando vuelvo a estar a punto de mandar algo con la boca rara, cuando me dicen que no, cuando cierro algo — en Stories voy contándolo:
instagram.com/silvia.ortegap
Un abrazo,
Silvia
P.D. — Mañana te cuento la semana que estuve a punto de coger un vuelo de vuelta a Madrid. La gente que cuenta su historia se salta esta parte. Yo no.
—
Te escribo yo, Silvia. No hay equipo detrás, así que si me respondes a este email lo leo y te contesto yo misma.
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Silvia Ortega · hola@silviaortegaperez.com · Madrid
EMAIL 3 — Día 3
Asunto: esto no me gusta contarlo
Preview: la semana que casi vuelvo
Hay una parte de esta historia que casi nunca cuento.
A los 3 meses de estar en Dubai me vino una semana muy fea.
Una de las chicas con las que trabajaba me escribió: “Silvia, me lo voy a pensar, te aviso”. Que ya sabes lo que significa eso.
Otra me pidió que le bajara el precio casi a la mitad. Mi madre me llamó preguntándome cuándo volvía. Me salió un sarpullido en el cuello del estrés.
Y un martes — los martes son lo peor, fíjate — abrí Skyscanner y miré vuelos Dubai-Madrid.
Estuve a un clic de comprarlo.
No te voy a vender que en ese momento me dije “venga Silvia, tú puedes” y me levanté épica.
No.
Me metí en la cama a las 7 de la tarde con el móvil. Vi tres horas seguidas de tonterías en TikTok. Me comí media bolsa de galletas. No abrí el portátil en dos días.
Lo que pasó después es lo importante.
El jueves me obligué a salir a un café. No para trabajar. Para sentarme y mirar gente.
Y empecé a escribir en el móvil — no en notion, no en una agenda bonita — en las notas del móvil de toda la vida, dos cosas:
- La razón de verdad por la que vine a Dubai (no la frase bonita; la razón real)
- Si me vuelvo, ¿a qué me vuelvo exactamente?
Cuando vi la respuesta a la segunda escrita, en mi propia letra, ya no la pude desver.
Cerré las notas. Volví al studio. Abrí Instagram y le escribí a 4 chicas con las que había hablado un mes antes y se habían quedado en visto.
“Hola, ¿cómo va todo? Me acordé de ti esta mañana.”
Una me contestó esa misma noche.
Esa semana empezamos a trabajar juntas. Y esta vez sí me atreví a pedir lo que ya creía que valía — bastante más de lo que había pedido la primera vez. Porque eso también lo aprendí esa semana.
Te cuento esto porque a veces parece que esto va hacia arriba siempre.
No.
Hay martes.
En mis destacados de Instagram está la foto borrosa de esa nota del móvil del jueves de Al Barsha. Por si te sirve verla: instagram.com/silvia.ortegap
Un abrazo,
Silvia
P.D. — Si has tenido un martes recientemente respóndeme a este email. Lo leo yo. No es marketing.
—
Te escribo yo, Silvia. No hay equipo detrás, así que si me respondes a este email lo leo y te contesto yo misma.
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Silvia Ortega · hola@silviaortegaperez.com · Madrid
EMAIL 4 — Día 5
Asunto: lo más raro que hago cada mañana
Preview: la “libertad geográfica” no es lo que piensas
Cuando conté en mi calle de Móstoles que me iba sola a Dubai, todo el mundo me decía lo mismo:
— qué libertad — qué envidia — ojalá poder
Y la palabra “libertad” me parecía gigante. Tipo despertarme cada día en una hamaca con mojito en la mano.
Te voy a contar lo que es de verdad.
Lo más raro que hago cada mañana es esto: pongo el café, abro el portátil, y antes de hacer nada me pregunto dónde me voy a poner a trabajar hoy.
Suena tontísimo.
Pero esa decisión — qué café, qué luz, qué sitio — es la única que nadie había podido tomar por mí en años de vida. Ni mi madre, ni un jefe, ni una empresa, ni un horario.
Algunas mañanas es la terraza de una pastelería en Alfama, Lisboa. Hay una señora que cose en la mesa de al lado.
Otras es el lobby de un hotel en Tirana, Albania. Wifi malo, vista preciosa.
El mes pasado fue el suelo de un apartamento de Estambul porque la mesa cojeaba.
Otras es la mesa de la cocina de mi madre en Móstoles.
¿Sabes la pregunta que me hago cada mañana ahora?
“¿Hoy me apetece aquí?”
Y si la respuesta es no, busco otro sitio.
Eso es la libertad real. No es exótica. Es una pregunta que sí te puedes hacer.
Hace solo 1 año no podía. Estaba en Stradivarius con una hora de cercanías por delante. La pregunta era “¿a qué turno me toca?”
Si esto te ha resonado, pásate por Instagram a decírmelo. Búscame y mándame un DM diciendo “soy la de los emails de los cafés”. Me llega a mí y te respondo yo:
instagram.com/silvia.ortegap
Un abrazo,
Silvia
P.D. — En el próximo te cuento la pregunta que más me llega por DM cuando hablo de esto. Spoiler: es la misma que yo me hacía hace 1 año entera. Te la cuento sin filtros.
—
Te escribo yo, Silvia. No hay equipo detrás, así que si me respondes a este email lo leo y te contesto yo misma.
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Silvia Ortega · hola@silviaortegaperez.com · Madrid
EMAIL 5 — Día 7
Asunto: la pregunta que más me llega por DM
Preview: “yo no soy técnica, ¿podría?”
Te leo la pregunta literal:
“Silvia, todo lo que cuentas me suena increíble. Pero yo no soy técnica. Suspendí mates en el insti. No sé ni configurar bien el Instagram. ¿Podría yo?”
La recibo varias veces a la semana. De chicas de 19. De 24. De 31. De 42.
Y mi respuesta es siempre la misma — pero esta vez te la cuento entera.
Yo tampoco era técnica.
Cuando empecé a aprender todo esto pensaba que ChatGPT era una app que se descargaba. En serio. Le dije a una amiga “espérame que me descargo ChatGPT” y se rió.
No es coña.
Lo “técnico” se aprende. Hay un punto en el que te das cuenta de que lo único que tenías que hacer era abrir la herramienta, escribir lo que querías como si se lo dijeras a una amiga, y darle a Enter.
Eso es todo.
Lo verdaderamente difícil no es lo técnico.
Lo verdaderamente difícil es estos siete días que llevas aquí leyéndome a mí.
Es decidir que quieres otra cosa.
Decidir, porque hay un momento del día — yo me acuerdo del mío — en el que dejas de quejarte por dentro y empiezas a buscar la salida por fuera. Hace solo 1 año yo busqué cómo hacer algo nuevo. Tú, ahora mismo, estás aquí abriendo el quinto email de una chica de 22 que vive donde le apetece.
Eso ya pasó.
Y hoy te quiero hacer una invitación distinta a la de los otros días.
Si después de estos 7 días sientes que algo de esto resuena contigo — que quieres entenderlo mejor, que tienes preguntas que no te atreves a preguntar en ningún otro sitio — escríbeme al WhatsApp.
No al de un equipo. Al mío. El que tengo abierto siempre.
wa.me/34XXXXXXXXX
Solo pones: “Silvia, soy [tu nombre], llevo 7 días leyendo tus emails y quería contarte algo.” Y me cuentas tu historia. La de verdad — sin maquillar.
Te respondo yo cuando puedo. Igual ese mismo día. Igual al día siguiente. Pero te respondo.
Y si veo que tiene sentido y conectamos, igual te propongo una llamada corta de 20 minutos. Sin presión, sin pitch, solo hablar tú y yo.
Y si lo que necesitas hoy es solo que te escuche y te diga “tranquila, vas bien” — también.
Un abrazo,
Silvia
P.D. — Gracias por leerme estos 7 días. De verdad. Que alguien dedique 5 minutos cada noche a leer una historia mía es un regalo que no doy por hecho. Si me escribes — me alegras el día.
—
Te escribo yo, Silvia. No hay equipo detrás, así que si me respondes a este email lo leo y te contesto yo misma.
Si ya no te apetece seguir leyéndome no pasa nada — te entiendo, no te lo tomo mal. Te das de baja aquí: {{unsubscribe_url}}
Silvia Ortega · hola@silviaortegaperez.com · Madrid
Notas técnicas
Para configurar en tu proveedor (Mailerlite/Beehiiv/GHL):
- Secuencia automatizada disparada al alta en
/o/inside(tagsgirlie-home-leadmagnetogirlie-inside-leadmagnet) - Asuntos copiados tal cual (lowercase)
- Sin imágenes. Sin botones grandes. Texto plano = mejor entregabilidad y look “carta de amiga”
- Los links a IG van en texto plano sin tracking visible al usuario (puedes meterles UTM por debajo)
- Tag del lead:
girlie-inside-seq-d{1,2,3,5,7}para saber dónde se fue cada uno
Acción operativa en Instagram (importante):
- En IG de @silvia.ortegap crear destacado:
- “Notas del móvil” → screenshot de la nota borrosa del jueves de Al Barsha (referenciado en email 3)
- Este destacado debe existir desde el día 1 que la secuencia empieza a correr — el email 3 lo referencia directo.
- (El email 2 ya NO menciona destacado · solo CTA general a Stories · sin compromiso de contenido específico)
Variantes a testear cuando tengas data (250+ leads):
-
Asuntos:
- “ya está, te cuento” → “te lo mando ahora”
- “vomité antes de mandarlo” → “casi no envío esto”
- “esto no me gusta contarlo” → “lo de los martes feos”
- “lo más raro que hago cada mañana” → “te enseño donde escribo”
- “la pregunta que más me llega por DM” → “esto me lo escriben mucho”
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Hora de envío: 19:30 vs 21:00 vs 09:00 sábado
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Email 5 split test: con el soft mention a Girlie Academy vs sin él
KPIs por email:
- Open rate >55% en los 3 primeros
- CTR a IG >12% en el email 4
- DMs entrantes “soy del email” en email 5 → si pasas de 8% del total, la secuencia funciona